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lunes, 10 de abril de 2017

Presentación. El Romancero



El Romancero español es un grupo de cortos poemas de origen medieval desgajados de los cantares de gesta castellanos a partir del siglo XIV y transmitidos de forma oral hasta el XIX, en que, merced al interés que el Romanticismo sintió por la literatura medieval, Agustín Durán empezó a recogerlos en sus famosas Colecciones de romances antiguos o Romanceros (Valladolid, 1821) ampliado luego con el título más célebre de Romancero General. 

Se llama Romancero viejo los romances anónimos que provienen de los siglos XIV - XV y se conservan gracias a coleccionistas que compraban en las ferias en forma de pliegos sueltos y luego formaban los cancioneros. A partir del siglo XVI diversos autores los imitaron divulgándolos de forma escrita no oral, es el llamado Romancero nuevo.


Ramón Menéndez Pidal
Ya en el siglo XX el filólogo e historiador español, Ramón Menéndez Pidal (La Coruña 1869- Madrid, 1968) y su escuela emprendieron su compilación exhaustiva y empezaron a ordenarlos y estudiarlos. A través del Centro de Estudios Históricos (fundado en 1910) y de la Revista de Filología Española (1914) propició el surgimiento de una nueva generación de investigadores. Ingresó en la Real Academia Española en 1901 y fue su director entre 1925 y 1939. Se casó con María Goiry, primera mujer que hizo estudios oficiales y los acabó en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en 1896. 

Dedicaron su viaje de novios a recoger versiones de romances hispánicos de tradición oral. Fue el padre de los estudios romancísticos de España elaborando el Archivo del Romancero Hispánico Menéndez Pidal/Goyri (AMP). Es una colección de decenas de miles de documentos escritos que abarca tanto el Romancero Antiguo (medieval y Siglo de Oro) como el Romancero de Tradición Oral Moderna (siglo XVIII-XXI). Constituyen un referente patrimonial insustituible para el conocimiento y estudio de la cultura hispánica.


Interesado en las huellas dejadas en la EXTREMADURA LEONESA por el leonés medieval que allí se habló y, en general, por las peculiaridades de las hablas extremeñas modernas, estableció relación epistolar con diversos eruditos de la región. Ello le facilitó simultáneamente el encuentro de "corresponsales" que buscaran romances para su colección. Comparada con la sostenida con eruditos de otras partes, la CORRESPONDENCIA EXTREMEÑA de Menéndez Pidal fue, indudablemente, LA MÁS PRODUCTIVA para el conocimiento del Romancero español.


El primer éxito fue relacionarse con Rafael García-Plata, en Alcuéscar (Cáceres), que le transmitió, entre 1902 y 1904, envío tras envío, una colección muy completa de este pueblo, sesenta y seis versiones, junto con once de Albalá y dos de Miajadas (obtenidas estas últimas con la ayuda de Mario Roso de Luna). 


Pastor tocando el Rabel
Los pastores suelen cantarlos, cuando se reunen a festejar cualquier suceso próspero, ya sea la buena suerte de un zagal que sacó buen número en el sorteo de quintos, o en días como el Corpus, Nochebuena, etc. El instrumento favorito de los pastores es el rabel, que ellos mismos fabrican de madera de olivo.


Pero EXTREMADURA no sólo tiene un papel protagonista en la elaboración del Romancero español sino también al otro lado del Oceano Atlántico en América, ya que gracias al Cancionero Popular de Extremadura (1931) de BONIFACIO GIL que sirvió de base a muchos investigadores hispanoamericanos se han podido demostrar las profundas relaciones entre diversas músicas populares de América y Extremadura. Por ejemplo, el actual suroeste de los Estados Unidos fue de dominio español desde 1541 hasta 1821, tierras como la costa de California del Pacífico y la del Atlántico en Texas formaron parte de la Nueva España. 


El profesor mexicano Vicente T. Mendoza (Cholula 1894, México ciudad 1964) en su magna obra El romance español y el corrido mexicano (México, 1939) hablando del "romance de relación", dice:"Sí puedo aseverar, desde luego, con fundamento, que los antecedentes de este género lírico se encuentran en Extremadura (España). Al realizar la investigación literaria musical acerca del corrido mexicano, logré darme cuenta de que la música regional española que mayor influjo tuvo en nuestro país fue sin duda la extremeña (...) y no solamente son los romances y música extremeña los que poseemos en México sino también el dialecto extremeño con su fonética y giros propios. 

Indudablemente fueron los soldados y la gente del pueblo los que transplantaron la música extremeña, y no los misioneros, no porque estos no la conocieran o practicaran, sino porque, por razón de su ministerio estaban obligados a enseñar a los indios la música gregoriana -no la popular- a través de los ritos cristianos.


Mateos Pérez  de Garganta la Olla, de 90 años nos cuenta la historia de la Serrana de la Vera y la versión verdadera del romance. A partir del min. 27 47'.



Juanma Sánchez de Valdeobispo. La loba parda.